POR FALTA DE UN PROYECTO SÓLIDO PARA EL FÚTBOL PERUANO.En once años en el sillón presidencial de la Videna, Manuel Burga ha sido incapaz de crear y desarrollar un verdadero proyecto que incremente la rentabilidad y competitividad del fútbol peruano. Que nuestros clubes y selecciones –salvo contadas excepciones– no hayan logrado importantes resultados deportivos a nivel internacional no es producto de la mala suerte, tampoco del azar, sino de una inadecuada estructura para el desarrollo del balompié en el país.

La estructura de Burga cuenta con los dos clubes grandes quebrados y en Indecopi (Universitario y Alianza Lima) y otros sin un adecuado manejo de las divisiones menores. Además, tiene un campeonato irregular en el que la característica principal es la informalidad; un fútbol donde la violencia es un hecho latente en los estadios y alrededores, y en el que el sistema de justicia deja mucho que desear. Si el público no asiste a los estadios es porque percibe un producto que no satisface las expectativas debido a su baja calidad. Año tras año el torneo cambia de sistema y el abogado solo da el ok. Poco importa si es viable o no para mejorar. Total, cuando las papas queman, Burga prefiere irse del país, como cuando ocurrió la huelga de futbolistas que impidió el inicio normal del campeonato en el 2012.

Cuatro razones por las que Manuel Burga no debe postular a la reelección de la FPF
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Burga, por lo tanto, es responsable de no haber siquiera recuperado un torneo que está en coma. No se recuerda ninguna idea idónea útil, sólida -como por ejemplo unificar el sistema (ADFP y FPF) en un solo ente como laANFP de Chile con los resultados que hoy todos envidiamos– para la mejoría de la Primera División, la Segunda y la Copa Perú. Burga escapa de la responsabilidad de la organización del torneo local y entrega la tarea a la ADFP, cuyo presidente Luis de Souza Ferreira dijo el año pasado que “el torneo es un mamarracho”. ¡Él lo organiza! ¿Y qué dice Burga de todo esto? “Nuestra gran deuda es institucionalizar el fútbol peruano”, afirmó el año pasado en Montevideo. Pareciera no darse cuenta de que ya lleva más de diez años al mando de la FPF y no lo ha hecho.

POR UN TRABAJO INEFICIENTE EN MENORES. Esta es otra de las razones por las que Burga no debe seguir en la Videna. El ineficiente trabajo en menores se debe a dos características nunca saneadas: 1. El reducido desarrollo a nivel de las divisiones menores de los clubes. 2. La falta de una estructura de competencia para fomentar las etapas de formación de los futbolistas. Hoy los únicos clubes que trabajan de manera seria sus canteras son la ‘U’, Cristal, Alianza, Esther Grande de Bentín, San Martín y Regatas Lima. Los demás, poco o nada. Los mencionados compiten entre sí, y los demás son partidos fáciles, de trámite. Es decir disputan pocos partidos “difíciles” en el año, lo que impide tener competitividad.

Ojo, no se trata solo de los clubes de Primera División. Hoy todos los equipos –sin excepción– que aspiran a llegar a la máxima categoría deberían contar por obligación de la FPF siquiera con una adecuada estructura de divisiones menores, sean de Segunda División o de Copa Perú. Pero eso no sucede. ¿Por qué? Que responda Burga, quien –al mando de su ‘federación de primer mundo’- también ha sido incapaz de estructurar un buen sistema de campeonatos oficiales para todas las categorías desde la formación hasta el debut profesional. Hoy en el país los chicos debutan en la profesional con 100 partidos disputados a cuestas, mientras que en Argentina, Brasil y, sin ir muy lejos, en Chile, lo hacen con más de 500. ¿Nota la diferencia? Burga infla el pecho y se defiende con el proyecto “Creciendo con el Fútbol”, un programa que se dedica a “masificar” –como lo dice en su página web oficial– la práctica del fútbol en chicos entre 6 y 12 años, pero no a formarlos ni capacitarlos para ser futuros futbolistas profesionales. La idea de Burga es masificar el deporte entregando un balón a los más jóvenes para que jueguen. Pero, ¿de qué vale si no les dices cómo deben jugar?

POR DARLE PODER A GENTE QUE POCO HA CONTRIBUIDO CON EL FÚTBOL PERUANO. En más de una década al frente de la federación, Burga se ha caracterizado por entregarle poder a personajes que, como él, han contribuido poco en la mejoría de nuestro alicaído fútbol peruano. El último ejemplo lo protagoniza su comisión de menores de la Videna, comandada por Yván Vásquez, presidente regional de Iquitos, y mandamás del CNI, un equipo cuyo trabajo en menores es inexistente –ni página web tiene–. El vicepresidente es Alfredo Britto Mayer, jefe de la Liga Departamental de La Libertad, campeonato en el que cada cierto tiempo se observan batallas campales o intentos de linchamiento a los árbitros. ¿Por qué estos señores, entonces, son nombrados a dedo por Burga como representantes de la comisión de menores?

Es claro que Burga los necesita contentos, no peleados con él, y si para eso requiere darles poder, pues no le tiembla la mano. Al contrario, lo hace sin problemas. Total, son los representantes de las departamentales los que votan por él, ¿no? Burga es amigo de los CNI y de los Melgar y tiene diferencias con San Martín y Cristal, que son los clubes más serios del país. Es por eso, finalmente, que reinan los equipitos de barrio y no las instituciones serias. Lo de darle poder a sus ‘amigos’ no es cosa solo del presente.

Antes también sucedió cuando la selección mayor tuvo una comisión de mayores con personajes como Juvenal Silva, Julio Velásquez Giacarini y hasta José Malqui, entre otros. Los clubes de todos estos señores hoy están con respirador artificial (Cienciano, Sport Boys y Sport Áncash, respectivamente). ¿Qué hicieron o hacen todos estos señores por el bien del fútbol peruano? ¿Existe algún plan visible para mejorar la competitividad a través de un sistema rentable? ¿Cuánto hemos mejorado con ello? Mientras Burga continúe en la federación la informalidad nunca dejará de reinar en la Videna.

POR FALTA DE UN NORTE PARA LAS SELECCIONES. Por la Videna han desfilado técnicos como Pacho Maturana, Paulo Autuori, Julio César Uribe, Franco Navarro, Freddy Ternero, Chemo del Solar y Sergio Markarián para la selección adulta; y ‘Chalaca’ Gonzales, Julio García, José Luis Pavoni, ‘Tito’ Chumpitaz, Gustavo Ferrín y Daniel Ahmed en la Sub-20, por citar dos ejemplos en selecciones peruanas. Todos, absolutamente todos, con ideas diferentes sobre el fútbol. Burga ha colocado desde exitosos hasta técnicos de moda en el banco de la mayor. Sin embargo, nunca se le ocurrió –y si es así nunca lo ejecutó– crear una Dirección Técnica de Selecciones. Mientras esta no exista, la Sub-20 jugará de una manera, la mayor de otra, y la sub-15 de otra, y la sub-18 de otra. ¿De qué sirve tener una buena generación si la FPF no tiene un rumbo definido para sus selecciones?

Basta recordar lo que pasó con la Sub 17 de Jota Jota Oré, que fue al Mundial con Reimond Manco como figura indiscutible. Burga dejó a esta generación a su suerte y nunca le propuso a Oré –el más indicado– ni a nadie continuar con este proceso a largo plazo. Ahora ya sabemos en qué lugar está cada uno de esos jugadores. De todos los que fueron a Corea, quedan visibles Manco, Duarte y Ávila. En algún momento el mandamás de la Videna pensó en Markarián para este cargo, en el 2010; no obstante, declinó inmediatamente después. ¿Por qué? Debe ser Burga quien responda y dé un argumento sólido. Once años y hemos tenido selecciones con estilos distintos por decisión del abogado y sus comisiones, todas con resultados deportivos pobres. Mientras no exista una Dirección Técnica de Selecciones el rumbo seguirá siendo incierto y el trabajo se resumirá a lo que cada entrenador proponga durante su corta estadía –como es costumbre– en la Videna.

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