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Cuatro años después después del balazo que recibió en la cabeza, la vida de del ex delantero de la selección paraguaya  sufrió un cambio rotundo. Lejos de las canchas y de los lujos, ahora reparte pan en una camioneta.

El ex goleador paraguayo, Salvador Cabañas, ayuda a sus padres en la panadería de la familia para sobrevivir, tras haber perdido todo, desde aquel fatídico disparo que recibió en la cabeza en un centro nocturno de Ciudad de México hace cuatro años.

De todos modos, el paraguayo no se se averguenza y trabaja para salir adelante.

“Estoy apoyando a mis padres, a mis familiares. Repartimos por los alrededores de Itauguá, Ypacaraí, San Bernardino. Me gusta el trabajo. La gente me reconoce y me pregunta… sobre fútbol claro. Yo les digo que me divierte mucho hacer reparto”.

Cabañas cuenta que su ex mujer se quedó con su lujosa mansión de Asunción, valuada en unos 5.000.000 de dólares, y también le atribuye haberse apoderado de sus bienes, durante su convalescencia, en connivencia con su representante y el abogado.

En enero de 2010, cuando sucedió el fatídico episodio, Cabañas era la estrella del América de México, y se encontraba a seis meses del Mundial de Sudáfrica 2010, en el que luego Paraguay alcanzaría los cuartos de final con Gerardo Martino como técnico, ahora en Barcelona.

“Cuando ocurrió eso (el atentado) tenía un precontrato por 1.700.000 dólares para una transferencia al Manchester United o a otro club grande de Europa. En el América me doblaron mi salario y me dieron un departamento en Acapulco y otro en Cancún para retenerme (en forma momentánea). Y bueno, aquí estoy, tratando de recuperarme. Estamos saliendo adelante”, señaló.

Salvador hizo referencia a la noche del accidente.

“(Recuerdo) Que llegué al cielo, que Dios me bendijo para volver a vivir. (cuando estaba en terapia intensiva 23 días) Hablaba con abuela (ya fallecida). Me decía que iba a salir. Cuando era chico ya me decía que iba a ser un gran jugador. Yo le prometí que a mi familia no le iba a faltar nada. Para eso está la panadería que les mandé construir, aparte de ampliar la casa”.

Ahora, se encuentra entrenando con el 12 de Octubre, equipo recién ascendido a la Primera División de Paraguay, y se ilusiona con la oportunidad de volver a jugar.

“Me estoy entrenando. Mi deseo es jugar, jugar hasta donde pueda. El fútbol y mi familia son el significado de mi vida. Estoy seguro de que vamos a salir”.

“(Mi mayor deseo) Ahora mismo es jugar por el “12”, llevarle a los mejores lugares y clasificar a la Copa Libertadores con el equipo”, concluyó.

Mira los mejores goles de Cabañas:

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